a) Resumen
Descartes considera la posibilidad de un engañador poderoso, pero muestra que el engaño no elimina la certeza de su existencia. Para que sea engañado, ha de existir como sujeto del engaño. Por tanto, incluso bajo esta hipótesis, no puede ser inexistente mientras piensa. De ahí concluye que «yo soy, yo existo» es necesariamente verdadero cada vez que lo piensa, aunque otras creencias sean falsas.
b) Definiciones en contexto
- Engañador: ser hipotético que podría provocar errores en las creencias de Descartes.
- Necesariamente verdadero: que no puede ser falso en el acto de pensarlo.3
c) Justificación
«Si me engaña, yo existo» significa que el engaño presupone la existencia de un sujeto engañado. Descartes busca una certeza que pueda resistir la duda más radical. Por eso, considera la posibilidad de que un genio maligno lo engañe incluso sobre lo que le parece evidente. Esta hipótesis pone en cuestión sus creencias, pero no puede eliminar al sujeto que las tiene.
La razón es que ser engañado exige existir mientras se sufre el engaño. Además, dudar de si lo engañan es una forma de pensar. Por tanto, aunque los objetos pensados no existan o las creencias sean falsas, Descartes existe mientras piensa. Esta es la primera certeza del cogito, expresada en la segunda Meditación como «yo soy, yo existo».
El resultado no es que el pensamiento lo cree ni que todo lo que piensa sea verdadero. Es que reconoce directamente su existencia en el acto de pensar. Así, la hipótesis destinada a radicalizar la duda no destruye esta certeza: contribuye a mostrar que resiste incluso la posibilidad de engaño.10
d) Aplicación
Aunque todas mis experiencias fueran producidas por una simulación, podría reconocer que las tengo y que existo mientras pienso. Por ejemplo, podría ser falso que hubiera una casa delante de mí, pero sería cierto que me parece verla. La simulación afectaría a la verdad de los objetos representados, no eliminaría la experiencia presente.
Por tanto, según el razonamiento estudiado, podría afirmar mi existencia como sujeto pensante. En cambio, esta primera certeza no demostraría que mi cuerpo o la casa existen tal como los percibo. Tampoco demostraría que la simulación existe realmente: esta sería una hipótesis del caso planteado, no una conclusión del cogito.8
e) Valoración personal
No estoy de acuerdo con que una experiencia posiblemente falsa no permita saber absolutamente nada. Hay que distinguir la realidad de lo que representa de la realidad de tenerla. Si sueño que estoy en el mar, puede ser falso que esté allí, pero estoy teniendo una experiencia. Por eso, la posibilidad de error no obliga a negar cualquier conocimiento.
Una objeción sería que una experiencia falsa no nos informa de manera segura sobre el mundo exterior. Acepto esta limitación: el sueño no demuestra que exista el mar representado. Pero la tesis dice «absolutamente nada», y eso es demasiado amplio. Podemos no saber si el objeto existe y, al mismo tiempo, reconocer que la experiencia está teniendo lugar. Por tanto, la incertidumbre sobre el objeto no implica una ignorancia total.
La respuesta personal es adecuada porque toma posición, da una razón, considera una objeción y limita la conclusión.