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Historia de la filosofía · 2.º de Bachillerato · PAU

Descartes: el cogito y el sujeto que piensa

Por qué dudar confirma que existo, durante cuánto tiempo es cierto y qué puedo saber de mí como sujeto que piensa. Lee y juega con cada figura.

  • 8 min de lectura
  • 8 figuras interactivas
  • 3 ejercicios resueltos
¡lee y juega!

Puedo dudar de que lo que pienso exista fuera de mi pensamiento, pero no puedo dudar de que existo mientras pienso. Esta es la primera certeza que Descartes encuentra: incluso si me engañan, tengo que existir para que haya alguien que sufra el engaño. La duda, por tanto, no destruye esta certeza: la confirma.1

Antes de empezar…

¿Puedes dudar de que existes?

Al final de la primera Meditación, Descartes lo ha puesto todo en duda: el mundo, su cuerpo, incluso que 2 + 3 = 5, porque quizá un genio maligno lo engaña en todo.

Pero si me engaña, ¿a quién engaña? Cada duda es un pensamiento, y cada pensamiento es de alguien. Incluso pensar «quizá no existo» es un pensamiento mío.

En el vídeo, todas las dudas apuntan al mismo lugar. En la figura, intenta poner en duda cada creencia, también la de tu existencia, y mira qué pasa.

Míralo en 44 segundos

Ahora pruébalo tú:

Es el paso que da Descartes en la segunda Meditación. Aquí solo encontramos la primera certeza: qué es este yo y qué puede saber del mundo son los pasos siguientes.

01

De la duda a la primera certeza

Descartes pone en duda los conocimientos para encontrar un fundamento seguro. En la segunda Meditación, mantiene esta duda radical, pero descubre que no puede ponerlo absolutamente todo en duda.

El razonamiento se puede reconstruir así:

  1. Dudo de la existencia del mundo, de mi cuerpo y de la verdad de mis pensamientos.
  2. Pero dudar es una manera de pensar.
  3. Para que yo dude, tengo que existir como sujeto de este pensamiento.
  4. Por tanto, existo necesariamente mientras pienso, aunque lo que pienso sea falso.

La hipótesis del genio maligno refuerza esta conclusión: si me engaña, yo existo, porque no podría engañarme si yo no fuera nada.1

Ejemplo resuelto: «Quizá no existo»

Si pienso «quizá no existo», estoy intentando dudar de mi existencia. Pero este intento ya es un pensamiento mío. Por eso, el acto de negar o cuestionar mi existencia confirma que existo mientras lo realizo. No consigo eliminar al sujeto que está dudando.2

02

¿Qué significa «yo soy, yo existo»?

La fórmula habitual del cogito es «pienso, por tanto existo». En la segunda Meditación, Descartes expresa esta certeza con «yo soy, yo existo». No quiere decir que ya conozca todo lo que soy: quiere decir que no puedo ser inexistente mientras estoy pensando.3

Hay que entender tres aspectos:

  • Es una certeza en primera persona. Reconozco mi existencia en el mismo acto de pensar; no la descubro observándome desde fuera.
  • Es inmediata. Descartes no necesita comprobar primero que los sentidos funcionan bien: reconoce directamente que, mientras piensa, existe. Los pasos anteriores explican esta evidencia; no son un silogismo que dependa de haber demostrado antes una premisa general como «todo lo que piensa existe».
  • Vale mientras pienso. Este razonamiento asegura mi existencia en el acto presente de pensar. No demuestra, por sí solo, qué pasa si dejo de pensar.3

Pensar no es la causa que me crea. Es lo que me permite reconocer con certeza que existo. Por tanto, el «por tanto» expresa una consecuencia del razonamiento, no una producción de mi existencia.3

Tampoco puedes transformar «existo mientras pienso» en «si no pienso, seguro que no existo». La primera afirmación establece una certeza; la segunda va más allá de lo que este razonamiento ha justificado.4

03

Del hecho de que existo al sujeto pensante

Descartes distingue dos preguntas:

Pregunta Respuesta que puede dar en este punto
¿Existo? Sí, necesariamente, mientras pienso.
¿Qué soy? Una cosa que piensa.

La expresión cosa que piensa, en latín res cogitans, designa al sujeto que realiza los actos de pensamiento. Aquí, «cosa» no significa un objeto material, como una silla. Significa un ser que existe y que reconozco como pensante.5

El paso es este: como todavía puedo dudar de mi cuerpo, no puedo hacer depender de este cuerpo la primera certeza sobre mí mismo. En cambio, no puedo eliminar el pensamiento, porque incluso intentar eliminarlo exige pensar. Por eso, Descartes reconoce primero el yo como sujeto pensante.5

Esto no equivale a haber demostrado que el cuerpo no existe. No tener certeza del cuerpo no es lo mismo que tener certeza de que no hay cuerpo. En este punto, Descartes establece qué conoce con seguridad de sí mismo, sin haber resuelto todavía completamente la relación entre mente y cuerpo.4

04

Pensar no es solo razonar: los modos del pensamiento

Para Descartes, pensar tiene un sentido amplio. Incluye dudar, entender, afirmar, negar, querer, imaginar y sentir. Estas actividades son modos del pensamiento, es decir, maneras concretas en las que el sujeto piensa. También incluye el hecho de no querer o rechazar algo.6

Estos ejemplos te ayudan a distinguirlos:

Modo ¿Qué hago? Ejemplo
Dudar Pongo en cuestión una afirmación. «No sé si estoy despierto.»
Entender Comprendo un significado o una razón. «Entiendo que dudar es pensar.»
Afirmar Acepto una afirmación como verdadera. «Existo mientras pienso.»
Negar Rechazo una afirmación. «Niego que esta respuesta sea correcta.»
Querer Deseo o decido algo. «Quiero encontrar una certeza.»
Imaginar Me represento una imagen. «Imagino una montaña de oro.»
Sentir Tengo una experiencia que parece proceder de los sentidos. «Me parece que siento calor.»

No son siete sujetos diferentes: es el mismo yo quien duda, entiende, quiere o imagina. Por eso, la diversidad de actividades no elimina la certeza del sujeto que las realiza.6

05

La distinción decisiva: el pensamiento y su objeto

Debes separar el acto de pensar de lo que piensas, que es el objeto o contenido del pensamiento.

Que un pensamiento tenga lugar no garantiza que su contenido sea verdadero. Puedo estar seguro de que imagino o de que me parece sentir algo, sin estar seguro de que esa cosa exista fuera de mi pensamiento.7

Ejemplo resuelto: la montaña de oro

Imagino una montaña de oro.

  • ¿Qué es cierto? Que ahora estoy imaginándola.
  • ¿Qué no queda demostrado? Que exista una montaña de oro real.

La montaña podría no existir. Pero, como el acto de imaginar está teniendo lugar, yo existo como sujeto de este acto.7

Ejemplo resuelto: el calor de un fuego

Me parece que veo un fuego y que siento su calor. Podría estar soñando; por eso, esta experiencia no demuestra todavía que haya un fuego real delante de mí.

En cambio, aunque sueñe, es cierto que me parece sentir calor. En este sentido preciso, sentir es un modo del pensamiento: es la experiencia de sentir, no la garantía de que el objeto externo exista.7

06

Leer un pasaje y definir expresiones en contexto

Lee este fragmento de la segunda Meditación, en una traducción al catalán realizada aquí:

«Yo soy, yo existo: esto es cierto. Pero ¿durante cuánto tiempo? Durante todo el tiempo que pienso.»2

¿Cuál es la idea del pasaje?

Descartes establece que su existencia es indudable mientras piensa. La razón es que no puede tener lugar un pensamiento suyo sin que él exista como sujeto de ese pensamiento. El fragmento no asegura todavía la existencia del cuerpo ni la verdad de los objetos pensados.2

¿Cómo definir las expresiones en este contexto?

Una definición útil explica qué quiere decir la expresión dentro del razonamiento, no solo qué significa en el diccionario:

  • Yo: el sujeto que está realizando el acto de pensar y que reconoce así su existencia.
  • Cierto: que no se puede poner en duda en este acto, porque intentar dudar de ello confirma que hay un sujeto pensante.
  • Pienso: realizo una actividad mental, como dudar, entender, querer, imaginar o sentir.
  • Cosa que piensa: ser que Descartes reconoce con certeza como sujeto de estas actividades.8

Por ejemplo, definir cosa que piensa solo como «alguien inteligente» sería inadecuado: el concepto no indica un grado de inteligencia, sino el sujeto de los actos de pensamiento.8

07

Justificar una afirmación: un ejemplo resuelto

Afirmación que hay que justificar:
«Aunque un genio maligno me engañe, no puede hacer que yo no exista mientras pienso.»

Respuesta modelo:

Descartes considera la posibilidad de que un genio maligno le engañe sobre todo lo que cree conocer. Sin embargo, para que haya engaño, tiene que existir un sujeto que sea engañado. Además, dudar de las propias creencias es una manera de pensar. Por tanto, aunque el contenido de sus pensamientos sea falso, el acto de pensar confirma su existencia. Así, la hipótesis del genio maligno no destruye la certeza del yo: mientras Descartes piensa, existe necesariamente.8

Esta respuesta no se limita a repetir la afirmación. Explica su razón y conecta los pasos con porque, además, por tanto y así.

La idea que debes retener

El cogito asegura que yo existo mientras pienso; no asegura que exista todo lo que pienso. Por eso, la primera certeza de Descartes es el sujeto pensante, no el mundo exterior.2


Fuentes

Practica

Ponte a prueba

Tres ejercicios resueltos, de menor a mayor dificultad. Inténtalos antes de abrir la solución.

Básico

1Reconstruir el cogito

  1. a
    Ordena estos pasos para reconstruir las razones del cogito. El orden ayuda a explicar una certeza reconocida directamente al pensar; no es un silogismo que necesite una premisa general demostrada antes.
  1. Por tanto, existo mientras pienso.
  2. Dudar es una manera de pensar.
  3. Aunque las creencias que he puesto en duda sean falsas, estoy dudando.
  4. Para que yo piense, he de existir como sujeto de este pensamiento.
  1. b
    Reescribe el razonamiento en un párrafo de cuatro o cinco frases. No te limites a copiar la lista: conecta los pasos.
  1. c
    Explica qué ocurre si intento pensar:

«Ahora mismo no existo.»

  1. d
    Explica por qué «pienso, por tanto existo» no significa que el pensamiento me fabrique o me cree.
Muestra la solución
  1. a
    El orden es: 3 → 2 → 4 → 1.

b)

Aunque las creencias que he puesto en duda sean falsas, estoy dudando. Dudar es una manera de pensar. Pero, para que yo piense, he de existir como sujeto de este pensamiento. Por tanto, existo mientras pienso. La posible falsedad de aquellas creencias no elimina esta certeza.

  1. c
    Al pensar «ahora mismo no existo», realizo un acto de pensamiento. Por eso, el intento de negar mi existencia confirma que existo mientras lo realizo.
  1. d
    El pensamiento no me crea. Me permite reconocer que existo. La consecuencia es del razonamiento: como pienso, no puedo ser inexistente en este mismo acto. No es una explicación de cómo he llegado a existir.6

Intermedio

2¿Qué es cierto y qué todavía puede ser dudoso?

Considera estos cuatro casos:

  • Imagino una montaña de oro.
  • Me parece que veo un árbol.
  • Pienso que mi cuerpo está sentado en una silla.
  • Dudo de que exista el mundo exterior.
  1. a
    Para cada caso, indica:
  • Qué acto de pensamiento tiene lugar.
  • Cuál es su objeto o contenido.
  • Qué puedo afirmar con certeza en el punto del razonamiento que estamos estudiando.
  • Qué no queda demostrado solo con este acto.
  1. b
    Corrige esta conclusión:

«Como es cierto que pienso en un árbol, es cierto que el árbol existe.»

  1. c
    Explica por qué dudar del mundo exterior no impide reconocer la propia existencia mientras se duda.
  1. d
    Escribe un ejemplo nuevo que muestre la misma diferencia entre el acto de pensar y el objeto pensado.
Muestra la solución

a)

Caso Acto Objeto o contenido ¿Qué queda asegurado? ¿Qué no queda demostrado?
Montaña de oro Imaginar Una montaña de oro Que la imagino y existo mientras lo hago. Que haya una montaña de oro real.
Árbol Sentir, en el sentido estudiado Un árbol percibido Que me parece verlo. Que exista un árbol delante de mí.
Cuerpo sentado Pensar o afirmar Mi cuerpo sentado Que tengo este pensamiento. Que mi cuerpo exista en aquella situación.
Mundo exterior Dudar La existencia del mundo Que dudo y existo mientras dudo. Ni que el mundo exista ni que no exista.
  1. b
    Corrección:

Es cierto que pienso en un árbol, pero este acto no demuestra, por sí solo, que el árbol exista.

  1. c
    Dudar del mundo sigue siendo pensar. Por tanto, la duda sobre el mundo confirma la existencia de quien duda, aunque no resuelva la existencia del mundo.8
  1. d
    Ejemplo:

Imagino un dragón. El dragón puede ser ficticio; en cambio, el acto de imaginarlo está teniendo lugar. Por eso, la inexistencia del dragón no implica mi inexistencia mientras lo imagino.

Tipo PAU

3Modelo tipo PAU: el engaño y la primera certeza

Lee este texto adaptado de la segunda Meditación:

Supongamos que hay un engañador muy poderoso que dedica todos sus esfuerzos a engañarme. Si me engaña, yo existo. Puede engañarme tanto como quiera, pero no puede hacer que yo no sea nada mientras pienso que soy algo. Por tanto, después de examinarlo con cuidado, he de reconocer que «yo soy, yo existo» es necesariamente verdadero cada vez que lo pienso.3

a) Resumen — 2 puntos.

Resume las ideas principales y las relaciones entre ellas. Extensión orientativa: 60–90 palabras.

b) Definiciones en contexto — 1 punto.

Explica, en 5–20 palabras cada una, el significado de:

  • «Engañador».
  • «Necesariamente verdadero».

c) Justificación — 3 puntos.

Explica el sentido de esta afirmación y las razones de Descartes para defenderla:

«Si me engaña, yo existo.»

Relaciónala con la búsqueda de un fundamento y con el cogito. Extensión orientativa: 150–220 palabras.

d) Aplicación — 2 puntos.

Imagina que una simulación produce todas tus experiencias y que no puedes saber si los objetos que percibes existen fuera de esa simulación. Explica qué podrías afirmar con certeza, según el razonamiento de Descartes que has estudiado, y qué no quedaría demostrado. Extensión orientativa: 100–150 palabras.

e) Valoración personal — 2 puntos.

Valora esta afirmación:

«Si una experiencia puede ser falsa, no nos permite saber absolutamente nada.»

Defiende una posición con razones. Incluye una posible objeción y respóndela. Extensión orientativa: 100–150 palabras.

Muestra la solución

a) Resumen

Descartes considera la posibilidad de un engañador poderoso, pero muestra que el engaño no elimina la certeza de su existencia. Para que sea engañado, ha de existir como sujeto del engaño. Por tanto, incluso bajo esta hipótesis, no puede ser inexistente mientras piensa. De ahí concluye que «yo soy, yo existo» es necesariamente verdadero cada vez que lo piensa, aunque otras creencias sean falsas.

b) Definiciones en contexto

  • Engañador: ser hipotético que podría provocar errores en las creencias de Descartes.
  • Necesariamente verdadero: que no puede ser falso en el acto de pensarlo.3

c) Justificación

«Si me engaña, yo existo» significa que el engaño presupone la existencia de un sujeto engañado. Descartes busca una certeza que pueda resistir la duda más radical. Por eso, considera la posibilidad de que un genio maligno lo engañe incluso sobre lo que le parece evidente. Esta hipótesis pone en cuestión sus creencias, pero no puede eliminar al sujeto que las tiene.

La razón es que ser engañado exige existir mientras se sufre el engaño. Además, dudar de si lo engañan es una forma de pensar. Por tanto, aunque los objetos pensados no existan o las creencias sean falsas, Descartes existe mientras piensa. Esta es la primera certeza del cogito, expresada en la segunda Meditación como «yo soy, yo existo».

El resultado no es que el pensamiento lo cree ni que todo lo que piensa sea verdadero. Es que reconoce directamente su existencia en el acto de pensar. Así, la hipótesis destinada a radicalizar la duda no destruye esta certeza: contribuye a mostrar que resiste incluso la posibilidad de engaño.10

d) Aplicación

Aunque todas mis experiencias fueran producidas por una simulación, podría reconocer que las tengo y que existo mientras pienso. Por ejemplo, podría ser falso que hubiera una casa delante de mí, pero sería cierto que me parece verla. La simulación afectaría a la verdad de los objetos representados, no eliminaría la experiencia presente.

Por tanto, según el razonamiento estudiado, podría afirmar mi existencia como sujeto pensante. En cambio, esta primera certeza no demostraría que mi cuerpo o la casa existen tal como los percibo. Tampoco demostraría que la simulación existe realmente: esta sería una hipótesis del caso planteado, no una conclusión del cogito.8

e) Valoración personal

No estoy de acuerdo con que una experiencia posiblemente falsa no permita saber absolutamente nada. Hay que distinguir la realidad de lo que representa de la realidad de tenerla. Si sueño que estoy en el mar, puede ser falso que esté allí, pero estoy teniendo una experiencia. Por eso, la posibilidad de error no obliga a negar cualquier conocimiento.

Una objeción sería que una experiencia falsa no nos informa de manera segura sobre el mundo exterior. Acepto esta limitación: el sueño no demuestra que exista el mar representado. Pero la tesis dice «absolutamente nada», y eso es demasiado amplio. Podemos no saber si el objeto existe y, al mismo tiempo, reconocer que la experiencia está teniendo lugar. Por tanto, la incertidumbre sobre el objeto no implica una ignorancia total.

La respuesta personal es adecuada porque toma posición, da una razón, considera una objeción y limita la conclusión.