a) Resumen modelo
El texto contrapone el triángulo y Dios para distinguir esencia y existencia. Las propiedades del triángulo no dependen de la voluntad, pero conocerlas no demuestra que exista fuera del pensamiento. En cambio, Descartes considera que la existencia necesaria pertenece a la esencia de Dios, porque es sumamente perfecto y esta existencia es una perfección. Por eso concluye que Dios existe necesariamente. Finalmente, precisa que esta conclusión no atribuye un poder creador al pensamiento: según el argumento, el entendimiento reconoce una necesidad propia de la naturaleza divina.
Por qué funciona: identifica el contraste, reconstruye la razón de la conclusión y recoge la aclaración final. No añade una exposición general de Descartes que el texto no pide.
b) Definiciones modelo
- Esencia: naturaleza de una cosa y conjunto de propiedades que le corresponden necesariamente.
- Existencia necesaria: existencia que no puede faltar a un ser y que no depende de otro.
c) Explicación paso a paso
- Sentido de la afirmación: pensar una cosa no la produce. Descartes no quiere atribuir al pensamiento el poder de crear a Dios.
- Ejemplo matemático: el triángulo muestra que el entendimiento reconoce propiedades que no dependen de la voluntad.
- Límite del ejemplo: estas propiedades no demuestran que existan triángulos fuera de la mente.
- Caso divino: Descartes considera que la existencia necesaria es una propiedad esencial de Dios.
- Conclusión: no es una decisión del sujeto, sino una necesidad que, según él, el entendimiento descubre.
Respuesta modelo
La afirmación niega que el pensamiento sea la causa de la existencia de Dios. Descartes reconoce que podemos pensar cosas inexistentes; por tanto, tener una idea no basta, en general, para demostrar que su objeto existe.
El ejemplo del triángulo ayuda a explicar que el entendimiento puede descubrir propiedades necesarias que no ha inventado libremente. Sin embargo, demostrar estas propiedades no prueba la existencia de triángulos materiales. Descartes mantiene, pues, la distinción entre esencia y existencia.
El argumento ontológico presenta a Dios como un caso excepcional. Dios es un ser sumamente perfecto y, por eso, posee todas las perfecciones. Como la existencia necesaria es considerada una perfección, Descartes concluye que pertenece a la esencia divina. Negarla implicaría afirmar un ser que tiene todas las perfecciones y al mismo tiempo le falta una.
En consecuencia, Descartes defiende que la existencia divina no resulta de una decisión de quien piensa. Según él, el entendimiento reconoce que esta existencia es inseparable de la naturaleza de Dios. Este es el paso decisivo del argumento y también el punto que se puede discutir: si este análisis permite establecer una existencia efectiva.
d) Aplicación modelo
Descartes no tendría que aceptar el razonamiento de Marc solo porque la definición de ciudad incluya la existencia necesaria. Introducir una propiedad en una definición no demuestra que haya un objeto que la cumpla.
Marc ha estipulado cómo quiere describir la ciudad. Pero no ha mostrado que una ciudad sea, por naturaleza, un ser que no puede dejar de existir. Además, «ciudad perfecta» puede expresar un conjunto de preferencias sobre cómo debería ser una ciudad, sin equivaler a un ser absolutamente perfecto.
Descartes presenta la idea de Dios de manera diferente: sostiene que reconoce en ella una naturaleza verdadera e inmutable, no una ficción modificable. Por tanto, Marc no puede trasladar automáticamente el argumento ontológico a una ciudad. Aunque cuestionemos la prueba cartesiana, hay que distinguirla de esta definición arbitraria.
e) Valoración personal modelo
Estoy de acuerdo con la afirmación porque un análisis conceptual explica qué es una cosa, pero no parece establecer, por sí solo, que exista fuera del pensamiento. Por ejemplo, entender las propiedades de un triángulo no demuestra que exista un objeto triangular material.
Una objeción es que Dios sería un caso excepcional: si la existencia necesaria pertenece a su esencia, negarla produciría una contradicción. Esta es la respuesta de Descartes y no se puede reducir a la idea de que cualquier cosa imaginada existe.
Aun así, considero que todavía se debe justificar el paso entre el concepto y el ser existente. Que un concepto incluya una propiedad no demuestra automáticamente que tenga un objeto real. Por tanto, el argumento ontológico necesita mostrar por qué, en este caso, la necesidad conceptual permite establecer una existencia efectiva.
En la valoración personal, también puedes defender otra posición. Lo que importa es justificarla y responder a una dificultad, no coincidir con esta respuesta modelo.1