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Historia de la filosofía · 2.º de Bachillerato · PAU

Descartes: el mundo material, la mente y el cuerpo

Cómo recupera Descartes el mundo material, por qué la mente no es el cuerpo y por qué, aun así, el dolor es mío. Lee y juega con cada figura.

  • 21 min de lectura
  • 9 figuras interactivas
  • 3 ejercicios resueltos
¡lee y juega!

La idea central de la Meditación VI es esta: existen cuerpos materiales; la mente y el cuerpo son realmente diferentes, pero en el ser humano están íntimamente unidos. Por eso podemos distinguir qué es pensar y qué es ocupar un espacio, pero vivimos el dolor, el hambre y la sed como experiencias propias, no como simples informaciones sobre un objeto externo.1

Para entender cómo llega Descartes a estas conclusiones, hay que separar tres preguntas:

  • Esencia: ¿qué es un cuerpo?
  • Existencia: ¿hay realmente cuerpos fuera de mi pensamiento?
  • Relación entre mente y cuerpo: ¿cómo puedo ser una mente diferente del cuerpo y, al mismo tiempo, vivir unido a ese cuerpo?

Antes de empezar…

¿Estás en tu cuerpo como un piloto en su barco?

Un piloto sabe que el barco tiene una avería porque lo ve. Pero cuando acercas la mano al fuego, no miras el daño: lo sientes.

En la Meditación VI, Descartes defiende dos cosas que parecen chocar: la mente y el cuerpo son realmente distintos, pero están íntimamente unidos. Antes, sin embargo, tiene que demostrar que el mundo material existe.

En el vídeo, el piloto y la mano reciben un daño. En la figura, cambia de caso y compara cómo lo conocen.

Míralo en 43 segundos

Ahora pruébalo tú:

Es la Meditación VI, el final del bloque de Descartes. Aquí veremos cómo prueba el mundo material, hasta dónde podemos fiarnos de los sentidos, qué es la mente y por qué el cuerpo es nuestro. Al final, practicarás comparaciones con Platón, Hume y Nietzsche.

01

De saber qué es un cuerpo a demostrar que existe

En la Meditación V, Descartes había estudiado la esencia de las cosas materiales: la extensión y las propiedades que podemos comprender matemáticamente. Pero conocer la esencia de una cosa no demuestra, por sí solo, que esa cosa exista. En la Meditación VI todavía debe justificar la existencia del mundo material.2

Ejemplo resuelto: un triángulo

Puedo entender qué es un triángulo y demostrar sus propiedades sin comprobar que haya ningún objeto triangular delante de mí.

Por tanto:

Conocer las propiedades de un triángulo no es lo mismo que demostrar que existe un objeto triangular.

Este ejemplo permite ver qué falta en el recorrido de Descartes: pasar del contenido del pensamiento a la existencia de cosas materiales fuera del pensamiento.

Imaginar no es lo mismo que entender

Descartes lo ilustra con una figura de mil lados. Puedo entender que tiene mil lados, pero no puedo imaginarlos todos con precisión.

Esta diferencia sugiere que imaginar necesita algo más que el entendimiento y que podría depender del cuerpo. Pero una explicación probable no es una demostración: la imaginación, por sí sola, todavía no prueba que los cuerpos existan.2

¿Qué es una «imagen»? Es la idea que tengo de una cosa corpórea cuando creo percibirla (veo el árbol del patio) o cuando imagino cómo sería percibirla (me represento un árbol que no tengo delante). En ambos casos la imagen muestra figura, tamaño, color o posición: siempre representa algo extenso. Por eso, en la sección 4, la imaginación no servirá para saber qué soy yo.

02

¿Cómo justifica la existencia del mundo material?

Descartes parte de las ideas sensibles, es decir, de las percepciones que recibimos por los sentidos: colores, sonidos, calor, etc. La cuestión no es solo si estas percepciones aparecen en la mente, sino qué las causa.3

Podemos reconstruir el argumento así:

  1. Recibo ideas sensibles de manera pasiva.
    A menudo se me presentan sin que yo las decida e incluso contra mi voluntad.

  2. Estas ideas deben tener una causa que las produzca.
    Descartes sostiene que esta causa no es la mente misma considerada solo como cosa pensante.

  3. Hay que determinar cuál es esta causa.
    Podrían ser los cuerpos, pero también hay que considerar si Dios, directamente o mediante algún otro ser, podría producir estas ideas sin que existieran los cuerpos correspondientes.

  4. Tengo una fuerte inclinación natural a creer que provienen de los cuerpos.
    Además, no dispongo de una facultad que me permita descubrir que todas provienen de una fuente no material.

  5. Si no existieran cuerpos, esta disposición me induciría a un engaño del que no podría salir.
    Pero eso sería incompatible con el Dios no engañador.

Conclusión: existen cosas materiales.3

¿Por qué es indispensable el Dios no engañador?

Que una percepción no dependa de mi voluntad no basta para demostrar que proviene de un cuerpo. Todavía podría sospechar que la produce una facultad desconocida.

Por eso el argumento necesita la garantía divina: Dios no puede haberme constituido de manera que me equivoque inevitablemente cuando atribuyo un origen corporal a las ideas sensibles. Esta garantía permite a Descartes superar la duda general sobre la existencia de los cuerpos.4

Así pues, el argumento no es simplemente: «Veo cosas; por tanto, existen». Es una justificación de por qué podemos confiar en que las percepciones tienen un origen material.

¿De dónde saca Descartes que Dios existe?

La prueba del mundo material presupone que Dios existe y no engaña. Descartes lo había argumentado antes. En la Meditación III la prueba es causal:

  1. Tengo la idea de un ser infinito y perfecto.
  2. Toda idea necesita una causa que tenga, como mínimo, tanta realidad como la que la idea representa.
  3. Yo soy finito e imperfecto: dudo, deseo, me equivoco. Por tanto, no puedo ser la causa de esta idea.
  4. Por tanto, la idea de Dios la ha puesto en mí un ser infinito y perfecto: Dios existe.

En la Meditación V añade el argumento ontológico: la existencia necesaria pertenece a la esencia de un ser sumamente perfecto. Y como el engaño es una imperfección, un Dios perfecto no puede ser engañador.7

En la PAU, cuando compares a Descartes con otro autor sobre Dios, no basta con decir que «Descartes cree en Dios»: esboza al menos una de estas dos pruebas.

03

Los sentidos tienen valor, pero también límites

Demostrar que existen cuerpos no equivale a demostrar que son exactamente como los percibo. Descartes mantiene que muchas percepciones son oscuras y confusas. Por eso distingue entre las propiedades corporales que entendemos claramente —las que estudian las matemáticas— y las sensaciones de color, sonido o calor.2

¿Qué es el mundo material?

La esencia de la materia es la extensión: ocupar espacio en longitud, anchura y profundidad. Los cuerpos pueden tener formas, dimensiones, posiciones y movimientos diferentes. Estas propiedades permiten comprenderlos matemáticamente.5

En cambio, sentir calor no demuestra que haya en el objeto algo exactamente igual a la sensación que experimento.

Ejemplo resuelto: acercar la mano al fuego

Cuando acercas demasiado la mano al fuego, sientes dolor y la retiras.

La explicación cartesiana separa dos cuestiones:

  • Utilidad de la sensación: el dolor te advierte de un perjuicio y favorece que protejas el cuerpo.
  • Conocimiento del objeto: el dolor no explica qué es físicamente el fuego ni implica que el fuego contenga una sensación semejante.

Como la función principal de los sentidos es orientar la conservación del ser humano, no debemos utilizarlos como si fueran una descripción exacta de la esencia de los cuerpos.5

Si Dios no engaña, ¿por qué me equivoco?

Descartes no afirma que el ser humano sea infalible. Podemos juzgar precipitadamente, y nuestro organismo es limitado: un sistema que normalmente nos protege puede fallar en casos particulares.

Por eso, la garantía divina no elimina todos los errores, sino que es compatible con errores concretos que debemos intentar corregir contrastando los sentidos, la memoria y el entendimiento.4

Ejemplo resuelto: cómo se corrige un error de los sentidos

Por la noche, al fondo de un pasillo, ves una figura de pie junto a la puerta. Te parece una persona. Descartes diría que no hay que desconfiar de todo, sino usar tres recursos a la vez:

  • Varios sentidos sobre la misma cosa. Te acercas y la tocas: es ropa blanda y no se mueve. El tacto corrige lo que la vista, con poca luz, había sugerido.
  • La memoria. Recuerdas que esta tarde has colgado ahí el abrigo. La percepción de ahora encaja con lo que ya sabes de tu vida.
  • El entendimiento. Compara los datos y juzga: una persona se movería o respiraría; un abrigo colgado tiene exactamente esta forma. Es el entendimiento quien decide, no un sentido solo.

Descartes usa el mismo criterio para distinguir la vigilia del sueño: lo que percibo despierto se enlaza, con la memoria, con el resto de mi vida, y en el sueño esta conexión falla. Cuando sentidos, memoria y entendimiento concuerdan, no tengo motivos para dudar.4

04

La distinción real entre mente y cuerpo

Descartes defiende que la mente y el cuerpo tienen esencias diferentes:

Mente: res cogitans Cuerpo: res extensa
Es una cosa pensante. Es una cosa extensa.
Su esencia es pensar. Su esencia es ocupar espacio.
No tiene dimensiones espaciales. Tiene dimensiones y es divisible.

Aquí, pensar tiene un sentido amplio: incluye dudar, entender, afirmar, negar, querer, imaginar y sentir, considerados como actividades conscientes.1

¿Cómo argumenta esta distinción?

  1. Entiendo clara y distintamente la mente como pensante y no extensa.
  2. Entiendo clara y distintamente el cuerpo como extenso y no pensante.
  3. Dios puede crear separadamente aquello que entiendo clara y distintamente como separado.
  4. Por tanto, mente y cuerpo pueden existir separadamente: son realmente diferentes.3

«Distinción real» no significa solo que utilizo dos palabras diferentes. Significa que no son una misma sustancia y que, según Descartes, Dios podría mantener la una sin la otra.

Tampoco significa que ahora viva separado del cuerpo. Poder existir separadamente no es lo mismo que estar separado de hecho.3

Meditación II: la primera certeza

La duda de la Meditación I llega hasta la hipótesis de un genio maligno que me engaña en todo. Descartes encuentra ahí un límite:

  1. Si dudo, pienso.
  2. Si un genio maligno me engaña, tengo que existir para poder ser engañado: nadie puede engañar a quien no es nada.
  3. Por tanto, cada vez que pienso «yo soy, yo existo», esta afirmación es necesariamente verdadera.

¿Por qué resiste al genio maligno? Porque la propia hipótesis lo confirma. El genio puede hacer que me equivoque sobre lo que pienso (que hay un cielo, que 2 + 3 = 5), pero no sobre el hecho de que pienso. Cuanto más me engaña, más seguro es que existo mientras soy engañado. Por eso el cogito es la primera verdad indudable: no depende de los sentidos ni de ninguna demostración previa, y vale mientras pienso.8

Meditación II: el primer argumento sobre qué soy

Una vez sabe que existe, Descartes se pregunta qué es. El primer argumento tiene tres pasos:

  1. Estoy seguro de que existo.
  2. No estoy seguro de que exista ningún cuerpo, ni siquiera el mío: el genio maligno podría engañarme sobre todos los cuerpos.
  3. Por tanto, no soy idéntico a un cuerpo. Lo que soy es una cosa que piensa.

Esta es la conclusión que Descartes saca en este punto de la Meditación II.

Otra cuestión es si el argumento funciona. Muchas lecturas críticas objetan que de «estoy seguro de A y no estoy seguro de B» no se sigue que A y B sean cosas diferentes: mi certeza describe lo que conozco, no necesariamente lo que las cosas son. El propio Descartes dice que todavía no discute si el yo y el cuerpo podrían ser, en realidad, la misma cosa. Por eso, en la PAU, primero expón el argumento tal como es y después, si te piden valorarlo, discute su fuerza.8

¿Por qué la imaginación no revela qué es el yo?

Para saber qué es, Descartes podría intentar imaginarse. Pero imaginar es contemplar la imagen de una cosa corpórea: una figura, un tamaño, un color (sección 1).

  • Toda imagen representa algo extenso, y de todos los cuerpos todavía dudo.
  • En cambio, sé que existo sin saber si existe ningún cuerpo.
  • Por tanto, nada de lo que la imaginación me pueda mostrar pertenece a lo que ya sé de mí. Usarla para conocer el yo sería como dormirse para ver las cosas más claramente en sueños.

Conclusión: la mente no se conoce imaginándose, sino entendiéndose: el yo es una cosa que duda, entiende, afirma, niega, quiere, imagina y siente.8

¿Por qué esto no estaba ya demostrado en la Meditación II?

En la Meditación II, Descartes sabe que existe mientras piensa, aunque dude del cuerpo. Esto establece que conoce primero la mente y le permite concluir que no es un cuerpo. Pero, como acabamos de ver, este paso descansa sobre lo que él sabe y lo que todavía no sabe.

No basta con decir: «Conozco una cosa y dudo de la otra; por tanto, son dos sustancias diferentes». La Meditación VI añade las ideas claras y distintas de ambas y la posibilidad de que Dios las cree separadamente. Así pasa de la prioridad del conocimiento de la mente a la distinción real entre mente y cuerpo.1

05

Si son diferentes, ¿cómo es que los vivo unidos?

Descartes no presenta al ser humano como una mente que solo observa un cuerpo desde fuera. El dolor, el hambre y la sed muestran que vivimos como una unión de mente y cuerpo.6

Lectura de un pasaje

«No estoy solo alojado en mi cuerpo, como un piloto en su barco.»

—Descartes, Meditación VI. Traducción propia de un fragmento.6

¿Qué quieren decir las expresiones?

  • «Alojado en mi cuerpo»: relacionado con el cuerpo como un observador con un objeto ajeno. Es una metáfora de la relación, no una localización espacial de la mente, que para Descartes no es extensa.
  • «Piloto en su barco»: imagen de un sujeto que dirige un objeto externo.
  • «No […] solo»: Descartes rechaza que esta relación describa suficientemente bien la experiencia humana.

Reconstrucción del argumento

  1. Si la mente fuera solo un piloto dentro del cuerpo, conocería las lesiones como un piloto conoce las averías del barco: las observaría.
  2. Pero, cuando el cuerpo se lesiona, no me limito a saber que hay un daño: siento dolor.
  3. Igualmente, cuando necesito comer o beber, vivo esta necesidad como hambre o sed.
  4. Por tanto, la relación entre mente y cuerpo es más íntima que la de un observador con una máquina: forman una unión vivida.6

La distinción y la unión responden, pues, a preguntas diferentes:

  • ¿Qué son mente y cuerpo? Dos sustancias realmente diferentes.
  • ¿Cómo vivo su relación? Como un ser humano que siente las necesidades y los daños de su propio cuerpo.1

No soy mi cuerpo, pero este cuerpo es mío

Hay que separar dos afirmaciones que se parecen:

Afirmación ¿Qué dice? Descartes
«Soy mi cuerpo.» Identidad: el yo y el cuerpo serían la misma cosa. La rechaza: la esencia del yo es pensar, no ocupar espacio.
«Si me quemo la mano, el daño me lo hacen a mí.» Unión: lo que le pasa a mi cuerpo me afecta a mí. La acepta: el dolor no es de un objeto ajeno, es mío.

¿Por qué este cuerpo es mío y no un cuerpo cualquiera? Descartes da razones:

  • No puedo separarme de él como de los demás cuerpos.
  • Sus necesidades y lesiones me afectan de una manera única: siento hambre, sed y dolor en este cuerpo y por este cuerpo, no en los demás.
  • Por eso tiene razón quien lo considera parte de sí mismo, aunque no forme parte de la esencia del yo pensante.

Pertenecerme no es ser idéntico a mí. El cuerpo es mi único cuerpo, íntimamente unido a mí, pero la mente podría existir sin él.6

Comparar: Descartes y Platón sobre el alma y el cuerpo

Platón Descartes
¿Qué es el alma? Principio inmaterial e inmortal que conoce las Ideas. Sustancia pensante (res cogitans).
¿Qué es el cuerpo? Parte sensible y cambiante, a menudo un obstáculo para conocer: la «cárcel» del alma. Sustancia extensa (res extensa), explicable mecánicamente.
Relación El alma debe liberarse del cuerpo para llegar a la verdad. Mente y cuerpo están íntimamente unidos: no como un piloto en un barco.

Contraste explícito: ambos son dualistas y hacen del alma aquello que conoce. Pero Platón valora el cuerpo negativamente y ve la vida filosófica como un alejamiento del cuerpo, mientras que Descartes defiende la unión: el cuerpo es mío y los sentidos sirven para conservarlo.9

06

Un caso resuelto: sentir dolor en una mano amputada

Caso: una persona a la que han amputado una mano afirma que siente dolor en ella. El propio Descartes se refiere a este tipo de experiencia en la Meditación VI.4

Explicación cartesiana

Hay que separar sentir dolor de juzgar dónde se origina.

La persona experimenta realmente dolor, pero de eso no se sigue que la mano todavía exista. Según la explicación de Descartes, una alteración en el recorrido corporal que transmite habitualmente la señal puede provocar la sensación que asociamos con aquella parte del cuerpo.

Consecuencia: una sensación puede ser real como experiencia y, al mismo tiempo, dar lugar a un juicio equivocado sobre el cuerpo. El caso muestra los límites de la información sensible; no obliga a Descartes a negar la existencia de todos los cuerpos.5

Ejemplo de valoración personal razonada

Considero acertada la distinción entre experimentar dolor e identificar su causa. Si alguien siente dolor, no podemos descartar su experiencia solo porque la localización sea equivocada. Ahora bien, no me parece que este caso demuestre que la mente sea una sustancia separable del cuerpo: también podría interpretarse como una muestra de la dependencia entre la experiencia y el funcionamiento corporal. Por tanto, acepto la prudencia ante los juicios sensibles, pero no considero probado el dualismo solo con este ejemplo.

Esta valoración no atribuye a Descartes una opinión propia: primero reconstruye su explicación y después indica qué acepta y qué cuestiona, con razones.

Cómo se hace una buena valoración personal

Una pauta en tres partes te ayuda a empezar:

  1. Entiende la tesis: di en una frase qué afirma el enunciado.
  2. Toma posición: ¿estás de acuerdo, en desacuerdo o de acuerdo con matices?
  3. Da razones: ¿por qué? Si tienes tiempo, responde una objeción.

Esta pauta es un andamio, no una lista obligatoria. No hace falta coincidir con el corrector ni citar autores. Lo que puntúa es la calidad y la pertinencia de las razones, no la extensión: una respuesta corta con una razón precisa vale más que una larga con afirmaciones sin justificar.

Ejemplo breve. «Solo deberíamos creer aquello que podemos comprobar con los sentidos.» — No estoy de acuerdo. Hay cosas que sabemos sin comprobarlas con los sentidos, como que un triángulo tiene tres ángulos o que, mientras dudo, existo. Además, los sentidos también se equivocan, de modo que ellos mismos necesitan que el entendimiento los compruebe.

Bastan pocas frases: una posición clara y razones bien enlazadas.

07

El recorrido de las meditaciones I, II, V y VI

Meditación ¿Qué queda establecido? ¿Qué consecuencia tiene?
I Los errores sensibles, el sueño y la hipótesis del genio maligno permiten poner en duda las creencias. Hay que buscar un fundamento que resista la duda.
II Mientras pienso, existo: el cogito. La mente es conocida antes que el mundo material.
V Se conocen las esencias matemáticas y se argumenta nuevamente la existencia de Dios. Conocer qué son las cosas materiales todavía no prueba que existan.
VI Se justifica la existencia de los cuerpos y se defiende la distinción y la unión de mente y cuerpo. Se recupera el mundo material, pero no una confianza ilimitada en los sentidos.

Este esquema resume el recorrido, pero no elimina los pasos intermedios: la Meditación III aporta una demostración de Dios y la IV explica el error en los juicios. Por eso la VI no parte solo del cogito: utiliza también lo que Descartes considera ya establecido sobre Dios y la verdad.1

Las tres razones para dudar de la Meditación I

La duda metódica no pone en duda las creencias una a una, sino sus fundamentos. Cada razón llega más lejos que la anterior:

Razón ¿Qué permite poner en duda? ¿Por qué? ¿Qué resiste todavía?
1. Errores de los sentidos Las percepciones de cosas lejanas o pequeñas. Los sentidos ya me han engañado alguna vez, y no es prudente fiarse del todo de quien nos ha engañado una vez. Lo que percibo de cerca y con claridad: que estoy aquí, sentado junto al fuego.
2. El sueño Que ahora perciba cosas reales: mi cuerpo, esta habitación. No encuentro ninguna señal segura para distinguir la vigilia del sueño. Los elementos simples y las matemáticas: despierto o dormido, 2 + 3 = 5.
3. El genio maligno Incluso las matemáticas y todo el mundo exterior. Podría existir un ser poderoso y engañador que me hiciera equivocarme cuando sumo o cuento. Nada de lo que conozco… excepto que yo, que dudo, existo.

La progresión: los errores de los sentidos dejan en pie las percepciones cercanas; el sueño las hace caer, pero deja las verdades matemáticas; el genio maligno llega hasta estas. Dudar no es negar: Descartes suspende el asentimiento para ver qué resiste, y lo que resiste es el cogito (sección 4).10

Comparar a Descartes con otro autor

En la PAU, una comparación tiene tres pasos:

  1. Caracteriza con precisión a los dos autores sobre el mismo problema.
  2. Aplícalos a la pregunta concreta que te hacen.
  3. Cierra con un contraste explícito: «mientras que Descartes…, Hume…».

Ejemplo: Descartes y Hume sobre el conocimiento.

  • Descartes (racionalismo): el conocimiento seguro nace de la razón. El cogito es una verdad que no proviene de los sentidos, y las ideas claras y distintas, garantizadas por Dios, fundamentan la ciencia. Los sentidos orientan la vida, pero no revelan la esencia de los cuerpos.
  • Hume (empirismo): todas las ideas provienen de impresiones de los sentidos. Solo las relaciones de ideas (como las matemáticas) son ciertas; sobre los hechos, como la causalidad o la existencia del mundo exterior, no hay certeza, sino costumbre y creencia.
  • Contraste: ambos quieren saber hasta dónde llega el conocimiento y desconfían de las creencias no examinadas. Mientras que Descartes encuentra en la razón una certeza capaz de justificar el mundo material, Hume considera que la razón sola no puede demostrar la existencia de los cuerpos ni el vínculo causal: creemos en ellos por hábito, no por demostración.11

La comparación de Descartes y Platón sobre el alma y el cuerpo está en la sección 5; para Dios, esboza la prueba de la sección 2.

08

Síntesis para recordar

Descartes no vuelve al punto de partida. Al principio confiaba espontáneamente en los sentidos; al final quiere haber justificado racionalmente por qué existe el mundo material y hasta dónde podemos confiar en la percepción.

La conclusión combina tres afirmaciones:

  • Hay cuerpos, porque negar todo origen material de las ideas sensibles sería incompatible con el Dios no engañador.
  • Mente y cuerpo son realmente diferentes, porque tienen esencias que podemos entender clara y distintamente la una sin la otra.
  • En el ser humano están íntimamente unidos, porque el dolor, el hambre y la sed no se viven como una observación externa del cuerpo, sino como una experiencia propia.3

Fuentes

Practica

Ponte a prueba

Tres ejercicios resueltos, de menor a mayor dificultad. Inténtalos antes de abrir la solución.

Básico

1Palabras que hay que distinguir

  1. a
    Define cada una de estas expresiones con entre 5 y 20 palabras:
  • Res cogitans.
  • Res extensa.
  • Idea clara y distinta.
  • Idea sensible.
  • Distinción real.
  • Unión de mente y cuerpo.
  1. b
    Clasifica estos elementos según expresen una propiedad corporal, una actividad mental o una experiencia que manifiesta la unión de mente y cuerpo:
  • Tener una forma rectangular.
  • Dudar de una afirmación.
  • Sentir hambre.
  • Ocupar un espacio.
  • Entender una demostración.
  • Sentir sed.
  1. c
    Explica por qué «sentir hambre» puede ser una actividad consciente de la mente y, al mismo tiempo, manifestar la unión con el cuerpo. No respondas solo que «pertenece a ambas».
Muestra la solución

a) Definiciones posibles

Expresión Definición
Res cogitans Sustancia cuya esencia es pensar y que no es extensa.
Res extensa Sustancia corporal cuya esencia es ocupar espacio en tres dimensiones.
Idea clara y distinta Contenido manifiesto a una mente atenta y delimitado con precisión, sin confusión con otros contenidos.
Idea sensible Percepción consciente recibida mediante los sentidos, como una sensación de color o de calor.
Distinción real Diferencia entre sustancias que Dios puede hacer existir separadamente.
Unión de mente y cuerpo Vinculación íntima por la que vivimos conscientemente los estados corporales como propios.

b) Clasificación

Elemento Clasificación principal
Tener una forma rectangular Propiedad corporal.
Dudar de una afirmación Actividad mental.
Sentir hambre Experiencia que manifiesta la unión de mente y cuerpo.
Ocupar un espacio Propiedad corporal.
Entender una demostración Actividad mental.
Sentir sed Experiencia que manifiesta la unión de mente y cuerpo.

c) ¿Por qué el hambre tiene esta doble dimensión?

  1. El hambre es una experiencia de la que soy consciente. En este sentido, es un modo del pensamiento.
  2. Pero no es una reflexión abstracta: vivo en ella una necesidad corporal como propia.
  3. Por tanto, es mental como experiencia consciente y manifiesta la unión porque expresa mi vinculación con el cuerpo.

No significa que el hambre sea extensa ni que ocupe un lugar en la mente como un objeto dentro de una caja.4

Intermedio

2La duda metódica y la primera certeza

  1. a
    Para cada una de las tres razones para dudar de la Meditación I (errores de los sentidos, sueño y genio maligno), indica qué permite poner en duda y por qué.
  1. b
    Reconstruye la progresión de la duda en entre 80 y 120 palabras. Explica por qué cada razón llega más lejos que la anterior y qué deja en pie. No hagas una tabla: escribe un texto con conectores.
  1. c
    Una compañera dice: «Si el genio maligno me engaña en todo, también me engaña cuando creo que existo». Explica por qué Descartes rechaza esta conclusión.
  1. d
    Expón el primer argumento de la Meditación II sobre qué soy, en tres pasos, con la conclusión que Descartes saca en aquel momento. Después, en un párrafo separado, explica una objeción a este argumento.
Muestra la solución

a) Qué permite dudar cada razón

Razón ¿Qué pone en duda? ¿Por qué?
Errores de los sentidos Las percepciones de cosas lejanas, pequeñas o mal percibidas. Los sentidos ya nos han engañado alguna vez; no es prudente fiarse del todo de quien nos ha engañado.
Sueño Que ahora perciba cosas reales, incluso mi cuerpo y lo que tengo cerca. No hay señales seguras para distinguir la vigilia del sueño.
Genio maligno Las matemáticas y toda realidad exterior. Podría existir un ser poderoso que me engañara incluso en lo que me parece más evidente.

b) Modelo de reconstrucción

Descartes busca un fundamento que resista cualquier duda. Primero, los errores de los sentidos muestran que no podemos fiarnos de las percepciones lejanas o confusas; pero dejan en pie las cercanas, como que estoy aquí sentado. Después, el sueño va más lejos, porque tampoco tengo ninguna señal segura para distinguir la vigilia de las imágenes soñadas; aun así, las verdades matemáticas valen despierto o dormido. Finalmente, el genio maligno hace dudar incluso de estas, porque podría engañarme cuando sumo. Por tanto, la duda alcanza todo lo que creo conocer, excepto que yo, que dudo, existo.

(95 palabras.)

c) Por qué el genio maligno no alcanza el cogito

Para ser engañado, hay que existir. El genio puede hacer que me equivoque sobre lo que pienso, pero no sobre el hecho de que pienso. Cuanto más me engaña, más seguro es que existo mientras soy engañado. La propia hipótesis confirma el cogito.

d) Primer argumento de la Meditación II y objeción

  1. Estoy seguro de que existo.
  2. No estoy seguro de que exista ningún cuerpo.
  3. Por tanto, no soy idéntico a un cuerpo: soy una cosa que piensa.

Objeción. La certeza y la duda describen lo que yo sé, no lo que las cosas son. Alguien puede estar seguro de que existe «el autor de las Meditaciones» y dudar de que exista «el filósofo nacido en La Haye en 1596», aunque son la misma persona. Por eso, de «estoy seguro del yo y dudo del cuerpo» no se sigue que sean dos cosas. Descartes lo reconoce y lo resuelve en la Meditación VI con la distinción real.

Tipo PAU

3Tipo PAU: mente y cuerpo, distinción y unión

Texto de trabajo original, construido a partir de la Meditación VI.

Entiendo la mente como aquello que piensa y no ocupa espacio, mientras que entiendo el cuerpo como aquello que es extenso y divisible. Como los concibo clara y distintamente de esta manera, Dios puede hacer que existan separadamente; por eso son realmente diferentes. Sin embargo, esta distinción no describe toda mi experiencia como ser humano. Cuando el cuerpo necesita alimento o sufre una lesión, no me limito a registrar su estado: siento hambre o dolor. Por tanto, no vivo ante mi cuerpo como ante un objeto cualquiera, sino en una unión íntima con él.

a) Comprensión del texto — 2 puntos.

Resume las ideas principales y explica cómo se relacionan en entre 80 y 120 palabras.

b) Conceptos — 1 punto.

Define, en el contexto del texto y con entre 5 y 20 palabras por expresión:

  • «Extenso».
  • «Realmente diferentes».

c) Explicación filosófica — 3 puntos.

Explica esta afirmación:

«Sin embargo, esta distinción no describe toda mi experiencia como ser humano».

Reconstruye el argumento de la distinción real, explica la unión y diferencia lo que se establece en la Meditación II de lo que se argumenta en la VI. Extensión orientativa de práctica: 250–350 palabras.

d) Comparación — 2 puntos.

Compara la concepción de la relación entre mente y cuerpo que aparece en el texto con la concepción de la relación entre alma y cuerpo de Platón. Extensión orientativa de práctica: 150–200 palabras.

e) Valoración personal — 2 puntos.

Valora esta afirmación:

«Como vivo el cuerpo como propio, queda demostrado que la mente y el cuerpo son una misma sustancia».

Distingue entre el valor de la experiencia de unidad y lo que permite demostrar. Puedes responder una objeción, pero se valora la calidad de las razones, no la extensión. Extensión orientativa de práctica: 150–200 palabras.

Muestra la solución

a) Comprensión del texto

Pasos para preparar el resumen:

  1. Identificar las esencias diferentes.
  2. Explicar la consecuencia: separabilidad y distinción real.
  3. Añadir la unión vivida sin anular la diferencia.

Modelo de respuesta:

El texto defiende que mente y cuerpo son realmente diferentes porque tienen esencias que podemos concebir clara y distintamente: la mente piensa y no ocupa espacio, mientras que el cuerpo es extenso y divisible. Como Dios puede hacerlos existir separadamente, su diferencia no es solo conceptual. Sin embargo, esta separabilidad no significa que los vivamos desconectados. El hambre y el dolor muestran que las necesidades y los daños corporales se experimentan como propios, no como simples informaciones externas. Por tanto, el texto combina la distinción real entre mente y cuerpo con su unión íntima en el ser humano.

b) Conceptos

  • «Extenso»: que ocupa espacio en longitud, anchura y profundidad.
  • «Realmente diferentes»: sustancias diferentes que Dios puede hacer existir separadamente.

c) Explicación filosófica

Orden de la respuesta:

  1. Explicar qué establece la distinción real.
  2. Diferenciarla de la prioridad del cogito.
  3. Mostrar qué añade la experiencia de la unión.

Modelo de respuesta:

La afirmación indica que conocer la diferencia entre mente y cuerpo no basta para explicar cómo vivimos como seres humanos. Descartes sostiene la distinción real, pero también defiende que mente y cuerpo están íntimamente unidos.

El argumento de la distinción parte de sus esencias. Entiendo clara y distintamente la mente como cosa pensante y no extensa, y el cuerpo como cosa extensa y no pensante. Como Dios puede crear separadamente lo que concibo clara y distintamente de esta manera, Descartes concluye que son sustancias realmente diferentes. Por tanto, la mente no se identifica con el cuerpo y puede existir sin él.

Esta conclusión va más allá de la Meditación II. Allí, la duda muestra que existo mientras pienso, aunque no haya justificado la existencia corporal. Esto establece la prioridad del conocimiento de la mente, pero no basta, por sí solo, para demostrar la distinción entre sustancias. La VI incorpora las concepciones claras y distintas de ambas y el papel de Dios.

Ahora bien, la posibilidad de existir separadamente no implica que actualmente viva separado del cuerpo. Si la mente fuera solo un observador externo, una lesión sería un dato conocido. Pero la vivo como dolor; igualmente, experimento las necesidades corporales como hambre y sed.

Estas experiencias muestran una unión más íntima que la de un piloto con el barco que dirige. No observo simplemente un cuerpo: lo vivo como propio. Por eso la distinción explica qué son mente y cuerpo, mientras que la unión explica una dimensión de su relación en la experiencia humana. Las dos tesis son diferentes, pero Descartes no las considera contradictorias.

El punto esencial es no confundir separabilidad, separación actual y ausencia de relación.3

d) Comparación

Paso 1. Caracterizar a Descartes. Mente y cuerpo son dos sustancias realmente diferentes (pensamiento y extensión), pero en el ser humano están íntimamente unidos.

Paso 2. Caracterizar a Platón. El alma es inmaterial e inmortal y conoce las Ideas; el cuerpo, sensible y cambiante, es un obstáculo para conocer, una «cárcel» de la que el alma debe liberarse.

Paso 3. Contraste explícito. Ambos son dualistas; difieren en cómo valoran el cuerpo y en cómo entienden la relación.

Respuesta modelo:

Descartes y Platón coinciden en distinguir dos realidades en el ser humano. Para Descartes, la mente es una sustancia pensante y el cuerpo una sustancia extensa; como las concibo clara y distintamente la una sin la otra, son realmente diferentes. Pero el texto añade que, en el ser humano, están íntimamente unidos: siento hambre y dolor en mi cuerpo, no lo observo como un piloto su barco. Para Platón, el alma es inmaterial e inmortal, y es ella quien conoce las Ideas; el cuerpo, sensible y cambiante, la distrae y la engaña, y la filosofía consiste en liberarse de él tanto como se pueda. Mientras que Platón ve el cuerpo como una cárcel que aleja al alma de la verdad, Descartes lo considera su propio cuerpo, unido a la mente, con unos sentidos que sirven para conservar la vida. Ambos son dualistas, pero solo Descartes hace de la unión una parte esencial de la experiencia humana.7

e) Valoración personal

Modelo de respuesta:

No considero que vivir el cuerpo como propio demuestre, por sí solo, que mente y cuerpo sean una misma sustancia. La experiencia de unidad es importante, pero hay que distinguir lo que vivimos de la teoría con la que lo explicamos.

Primero, sentir dolor o hambre muestra que la vida consciente está íntimamente vinculada al cuerpo. Esto cuestiona una descripción de la mente como un espectador indiferente, pero no decide automáticamente cuántas sustancias hay.

Segundo, una misma experiencia puede recibir explicaciones filosóficas diferentes. Descartes la interpreta como la unión de dos sustancias; otra teoría podría interpretarla como la actividad de un único ser corporal. Para elegir entre estas explicaciones hacen falta argumentos adicionales.

Se podría objetar que, como nunca vivo la separación, no tengo motivos para distinguirlas. Esta objeción puede cuestionar la fuerza del dualismo, pero no convierte la experiencia de unidad en una demostración de identidad. Por tanto, acepto que la experiencia exige explicar la vinculación, pero niego que resuelva por sí sola el problema metafísico.


Fuentes