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Renacimiento y racionalismo · Capítulo 4

El mundo material y la relación entre mente y cuerpo

Saber qué es un cuerpo no prueba que exista. Las sensaciones que recibo sin quererlo apuntan a una causa exterior y abren la pregunta de cómo se unen mente y cuerpo.

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Imaginar no es lo mismo que entender

Descartes lo ilustra con una figura de mil lados. Puedo entender que tiene mil lados, pero no puedo imaginarlos todos con precisión.

Esta diferencia sugiere que imaginar necesita algo más que el entendimiento y que podría depender del cuerpo. Pero una explicación probable no es una demostración: la imaginación, por sí sola, todavía no prueba que los cuerpos existan.

¿Qué es una «imagen»? Es la idea que tengo de una cosa corpórea cuando creo percibirla (veo el árbol del patio) o cuando imagino cómo sería percibirla (me represento un árbol que no tengo delante). En ambos casos la imagen muestra figura, tamaño, color o posición: siempre representa algo extenso. Por eso, en la sección 4, la imaginación no servirá para saber qué soy yo.

¿Cómo justifica la existencia del mundo material?

Descartes parte de las ideas sensibles, es decir, de las percepciones que recibimos por los sentidos: colores, sonidos, calor, etc. La cuestión no es solo si estas percepciones aparecen en la mente, sino qué las causa.

Podemos reconstruir el argumento así:

  1. Recibo ideas sensibles de manera pasiva.
    A menudo se me presentan sin que yo las decida e incluso contra mi voluntad.

  2. Estas ideas deben tener una causa que las produzca.
    Descartes sostiene que esta causa no es la mente misma considerada solo como cosa pensante.

  3. Hay que determinar cuál es esta causa.
    Podrían ser los cuerpos, pero también hay que considerar si Dios, directamente o mediante algún otro ser, podría producir estas ideas sin que existieran los cuerpos correspondientes.

  4. Tengo una fuerte inclinación natural a creer que provienen de los cuerpos.
    Además, no dispongo de una facultad que me permita descubrir que todas provienen de una fuente no material.

  5. Si no existieran cuerpos, esta disposición me induciría a un engaño del que no podría salir.
    Pero eso sería incompatible con el Dios no engañador.

Conclusión: existen cosas materiales.

¿Por qué es indispensable el Dios no engañador?

Que una percepción no dependa de mi voluntad no basta para demostrar que proviene de un cuerpo. Todavía podría sospechar que la produce una facultad desconocida.

Por eso el argumento necesita la garantía divina: Dios no puede haberme constituido de manera que me equivoque inevitablemente cuando atribuyo un origen corporal a las ideas sensibles. Esta garantía permite a Descartes superar la duda general sobre la existencia de los cuerpos.

Así pues, el argumento no es simplemente: «Veo cosas; por tanto, existen». Es una justificación de por qué podemos confiar en que las percepciones tienen un origen material.

¿Qué es el mundo material?

La esencia de la materia es la extensión: ocupar espacio en longitud, anchura y profundidad. Los cuerpos pueden tener formas, dimensiones, posiciones y movimientos diferentes. Estas propiedades permiten comprenderlos matemáticamente.

En cambio, sentir calor no demuestra que haya en el objeto algo exactamente igual a la sensación que experimento.

La distinción real entre mente y cuerpo

Descartes defiende que la mente y el cuerpo tienen esencias diferentes:

Mente: res cogitans Cuerpo: res extensa
Es una cosa pensante. Es una cosa extensa.
Su esencia es pensar. Su esencia es ocupar espacio.
No tiene dimensiones espaciales. Tiene dimensiones y es divisible.

Aquí, pensar tiene un sentido amplio: incluye dudar, entender, afirmar, negar, querer, imaginar y sentir, considerados como actividades conscientes.

Cada sustancia tiene un atributo esencial: el pensamiento en la mente y la extensión en el cuerpo. Las maneras concretas en que se da este atributo se llaman modos: dudar, querer, imaginar o sentir son modos del pensamiento, y la figura, el tamaño, la posición y el movimiento son modos de la extensión. De aquí surge otra diferencia: el cuerpo es divisible, pero la mente es indivisible. Si pierdo un brazo, no pierdo ninguna parte de mí que piensa: no hay «medio yo», y querer, entender o sentir no son trozos de la mente, sino actividades de una misma mente. Por último, cuando en la Meditación II Descartes duda del cuerpo, no niega que el cuerpo exista: solo constata que puede estar seguro de la mente mientras el cuerpo todavía es dudoso.

¿Cómo argumenta esta distinción?

  1. Entiendo clara y distintamente la mente como pensante y no extensa.
  2. Entiendo clara y distintamente el cuerpo como extenso y no pensante.
  3. Dios puede crear separadamente aquello que entiendo clara y distintamente como separado.
  4. Por tanto, mente y cuerpo pueden existir separadamente: son realmente diferentes.

«Distinción real» no significa solo que utilizo dos palabras diferentes. Significa que no son una misma sustancia y que, según Descartes, Dios podría mantener la una sin la otra.

Tampoco significa que ahora viva separado del cuerpo. Poder existir separadamente no es lo mismo que estar separado de hecho.

¿Por qué esto no estaba ya demostrado en la Meditación II?

En la Meditación II, Descartes sabe que existe mientras piensa, aunque dude del cuerpo. Esto establece que conoce primero la mente y le permite concluir que no es un cuerpo. Pero, como acabamos de ver, este paso descansa sobre lo que él sabe y lo que todavía no sabe.

No basta con decir: «Conozco una cosa y dudo de la otra; por tanto, son dos sustancias diferentes». La Meditación VI añade las ideas claras y distintas de ambas y la posibilidad de que Dios las cree separadamente. Así pasa de la prioridad del conocimiento de la mente a la distinción real entre mente y cuerpo.

Si son diferentes, ¿cómo es que los vivo unidos?

Lectura de un pasaje

«No estoy solo alojado en mi cuerpo, como un piloto en su barco.»

—Descartes, Meditación VI. Traducción propia de un fragmento.

¿Qué quieren decir las expresiones?

  • «Alojado en mi cuerpo»: relacionado con el cuerpo como un observador con un objeto ajeno. Es una metáfora de la relación, no una localización espacial de la mente, que para Descartes no es extensa.
  • «Piloto en su barco»: imagen de un sujeto que dirige un objeto externo.
  • «No […] solo»: Descartes rechaza que esta relación describa suficientemente bien la experiencia humana.

Reconstrucción del argumento

  1. Si la mente fuera solo un piloto dentro del cuerpo, conocería las lesiones como un piloto conoce las averías del barco: las observaría.
  2. Pero, cuando el cuerpo se lesiona, no me limito a saber que hay un daño: siento dolor.
  3. Igualmente, cuando necesito comer o beber, vivo esta necesidad como hambre o sed.
  4. Por tanto, la relación entre mente y cuerpo es más íntima que la de un observador con una máquina: forman una unión vivida.

La distinción y la unión responden, pues, a preguntas diferentes:

  • ¿Qué son mente y cuerpo? Dos sustancias realmente diferentes.
  • ¿Cómo vivo su relación? Como un ser humano que siente las necesidades y los daños de su propio cuerpo.

No soy mi cuerpo, pero este cuerpo es mío

Hay que separar dos afirmaciones que se parecen:

Afirmación ¿Qué dice? Descartes
«Soy mi cuerpo.» Identidad: el yo y el cuerpo serían la misma cosa. La rechaza: la esencia del yo es pensar, no ocupar espacio.
«Si me quemo la mano, el daño me lo hacen a mí.» Unión: lo que le pasa a mi cuerpo me afecta a mí. La acepta: el dolor no es de un objeto ajeno, es mío.

¿Por qué este cuerpo es mío y no un cuerpo cualquiera? Descartes da razones:

  • No puedo separarme de él como de los demás cuerpos.
  • Sus necesidades y lesiones me afectan de una manera única: siento hambre, sed y dolor en este cuerpo y por este cuerpo, no en los demás.
  • Por eso tiene razón quien lo considera parte de sí mismo, aunque no forme parte de la esencia del yo pensante.

Pertenecerme no es ser idéntico a mí. El cuerpo es mi único cuerpo, íntimamente unido a mí, pero la mente podría existir sin él.

Comparar: Descartes y Platón sobre el alma y el cuerpo

Platón Descartes
¿Qué es el alma? Principio inmaterial e inmortal que conoce las Ideas. Sustancia pensante (res cogitans).
¿Qué es el cuerpo? Parte sensible y cambiante, a menudo un obstáculo para conocer: la «cárcel» del alma. Sustancia extensa (res extensa), explicable mecánicamente.
Relación El alma debe liberarse del cuerpo para llegar a la verdad. Mente y cuerpo están íntimamente unidos: no como un piloto en un barco.

Contraste explícito: ambos son dualistas y hacen del alma aquello que conoce. Pero Platón valora el cuerpo negativamente y ve la vida filosófica como un alejamiento del cuerpo, mientras que Descartes defiende la unión: el cuerpo es mío y los sentidos sirven para conservarlo.

Practica

Ponte a prueba

Tipo PAU

1Tipo PAU: mente y cuerpo, distinción y unión

Texto de trabajo original, construido a partir de la Meditación VI.

Entiendo la mente como aquello que piensa y no ocupa espacio, mientras que entiendo el cuerpo como aquello que es extenso y divisible. Como los concibo clara y distintamente de esta manera, Dios puede hacer que existan separadamente; por eso son realmente diferentes. Sin embargo, esta distinción no describe toda mi experiencia como ser humano. Cuando el cuerpo necesita alimento o sufre una lesión, no me limito a registrar su estado: siento hambre o dolor. Por tanto, no vivo ante mi cuerpo como ante un objeto cualquiera, sino en una unión íntima con él.

a) Comprensión del texto — 2 puntos.

Resume las ideas principales y explica cómo se relacionan en entre 80 y 120 palabras.

b) Conceptos — 1 punto.

Define, en el contexto del texto y con entre 5 y 20 palabras por expresión:

  • «Extenso».
  • «Realmente diferentes».

c) Explicación filosófica — 3 puntos.

Explica esta afirmación:

«Sin embargo, esta distinción no describe toda mi experiencia como ser humano».

Reconstruye el argumento de la distinción real, explica la unión y diferencia lo que se establece en la Meditación II de lo que se argumenta en la VI. Extensión orientativa de práctica: 250–350 palabras.

d) Comparación — 2 puntos.

Compara la concepción de la relación entre mente y cuerpo que aparece en el texto con la concepción de la relación entre alma y cuerpo de Platón. Extensión orientativa de práctica: 150–200 palabras.

e) Valoración personal — 2 puntos.

Valora esta afirmación:

«Como vivo el cuerpo como propio, queda demostrado que la mente y el cuerpo son una misma sustancia».

Distingue entre el valor de la experiencia de unidad y lo que permite demostrar. Puedes responder una objeción, pero se valora la calidad de las razones, no la extensión. Extensión orientativa de práctica: 150–200 palabras.

Muestra la solución

a) Comprensión del texto

Pasos para preparar el resumen:

  1. Identificar las esencias diferentes.
  2. Explicar la consecuencia: separabilidad y distinción real.
  3. Añadir la unión vivida sin anular la diferencia.

Modelo de respuesta:

El texto defiende que mente y cuerpo son realmente diferentes porque tienen esencias que podemos concebir clara y distintamente: la mente piensa y no ocupa espacio, mientras que el cuerpo es extenso y divisible. Como Dios puede hacerlos existir separadamente, su diferencia no es solo conceptual. Sin embargo, esta separabilidad no significa que los vivamos desconectados. El hambre y el dolor muestran que las necesidades y los daños corporales se experimentan como propios, no como simples informaciones externas. Por tanto, el texto combina la distinción real entre mente y cuerpo con su unión íntima en el ser humano.

b) Conceptos

  • «Extenso»: que ocupa espacio en longitud, anchura y profundidad.
  • «Realmente diferentes»: sustancias diferentes que Dios puede hacer existir separadamente.

c) Explicación filosófica

Orden de la respuesta:

  1. Explicar qué establece la distinción real.
  2. Diferenciarla de la prioridad del cogito.
  3. Mostrar qué añade la experiencia de la unión.

Modelo de respuesta:

La afirmación indica que conocer la diferencia entre mente y cuerpo no basta para explicar cómo vivimos como seres humanos. Descartes sostiene la distinción real, pero también defiende que mente y cuerpo están íntimamente unidos.

El argumento de la distinción parte de sus esencias. Entiendo clara y distintamente la mente como cosa pensante y no extensa, y el cuerpo como cosa extensa y no pensante. Como Dios puede crear separadamente lo que concibo clara y distintamente de esta manera, Descartes concluye que son sustancias realmente diferentes. Por tanto, la mente no se identifica con el cuerpo y puede existir sin él.

Esta conclusión va más allá de la Meditación II. Allí, la duda muestra que existo mientras pienso, aunque no haya justificado la existencia corporal. Esto establece la prioridad del conocimiento de la mente, pero no basta, por sí solo, para demostrar la distinción entre sustancias. La VI incorpora las concepciones claras y distintas de ambas y el papel de Dios.

Ahora bien, la posibilidad de existir separadamente no implica que actualmente viva separado del cuerpo. Si la mente fuera solo un observador externo, una lesión sería un dato conocido. Pero la vivo como dolor; igualmente, experimento las necesidades corporales como hambre y sed.

Estas experiencias muestran una unión más íntima que la de un piloto con el barco que dirige. No observo simplemente un cuerpo: lo vivo como propio. Por eso la distinción explica qué son mente y cuerpo, mientras que la unión explica una dimensión de su relación en la experiencia humana. Las dos tesis son diferentes, pero Descartes no las considera contradictorias.

El punto esencial es no confundir separabilidad, separación actual y ausencia de relación.3

d) Comparación

Paso 1. Caracterizar a Descartes. Mente y cuerpo son dos sustancias realmente diferentes (pensamiento y extensión), pero en el ser humano están íntimamente unidos.

Paso 2. Caracterizar a Platón. El alma es inmaterial e inmortal y conoce las Ideas; el cuerpo, sensible y cambiante, es un obstáculo para conocer, una «cárcel» de la que el alma debe liberarse.

Paso 3. Contraste explícito. Ambos son dualistas; difieren en cómo valoran el cuerpo y en cómo entienden la relación.

Respuesta modelo:

Descartes y Platón coinciden en distinguir dos realidades en el ser humano. Para Descartes, la mente es una sustancia pensante y el cuerpo una sustancia extensa; como las concibo clara y distintamente la una sin la otra, son realmente diferentes. Pero el texto añade que, en el ser humano, están íntimamente unidos: siento hambre y dolor en mi cuerpo, no lo observo como un piloto su barco. Para Platón, el alma es inmaterial e inmortal, y es ella quien conoce las Ideas; el cuerpo, sensible y cambiante, la distrae y la engaña, y la filosofía consiste en liberarse de él tanto como se pueda. Mientras que Platón ve el cuerpo como una cárcel que aleja al alma de la verdad, Descartes lo considera su propio cuerpo, unido a la mente, con unos sentidos que sirven para conservar la vida. Ambos son dualistas, pero solo Descartes hace de la unión una parte esencial de la experiencia humana.7

e) Valoración personal

Modelo de respuesta:

No considero que vivir el cuerpo como propio demuestre, por sí solo, que mente y cuerpo sean una misma sustancia. La experiencia de unidad es importante, pero hay que distinguir lo que vivimos de la teoría con la que lo explicamos.

Primero, sentir dolor o hambre muestra que la vida consciente está íntimamente vinculada al cuerpo. Esto cuestiona una descripción de la mente como un espectador indiferente, pero no decide automáticamente cuántas sustancias hay.

Segundo, una misma experiencia puede recibir explicaciones filosóficas diferentes. Descartes la interpreta como la unión de dos sustancias; otra teoría podría interpretarla como la actividad de un único ser corporal. Para elegir entre estas explicaciones hacen falta argumentos adicionales.

Se podría objetar que, como nunca vivo la separación, no tengo motivos para distinguirlas. Esta objeción puede cuestionar la fuerza del dualismo, pero no convierte la experiencia de unidad en una demostración de identidad. Por tanto, acepto que la experiencia exige explicar la vinculación, pero niego que resuelva por sí sola el problema metafísico.