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Renacimiento y racionalismo · Capítulo 3

Las esencias, Dios y la garantía de la certeza

Puedo elegir pensar en un triángulo, pero no qué propiedades tiene. Las esencias se imponen a la mente, y Dios garantiza que lo que concibo claramente es cierto.

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Esencia y existencia: dos preguntas diferentes

Concepto Pregunta que responde Ejemplo del triángulo
Esencia ¿Qué es esta cosa? ¿Qué propiedades le corresponden necesariamente? Es una figura plana de tres lados; en la geometría euclidiana, sus ángulos interiores suman 180°.
Existencia ¿Esta cosa existe efectivamente? ¿Hay alguna figura triangular fuera de mi pensamiento?

Consecuencia: saber qué es un triángulo no basta para demostrar que exista alguno fuera de la mente. El conocimiento de sus propiedades y la demostración de su existencia son cuestiones diferentes.

Aplicación a las cosas materiales: en la Meditación V, Descartes aplica esta distinción a los cuerpos. Su esencia es la extensión (longitud, anchura y profundidad), y por eso pueden conocerse con claridad por medio de las matemáticas. Pero, como ocurre con el triángulo, conocer esta esencia no demuestra que exista ningún cuerpo fuera del pensamiento. La existencia del mundo material debe justificarse aparte, y Descartes lo hace en la Meditación VI.

Las esencias matemáticas: el ejemplo del triángulo

Descartes afirma que las figuras matemáticas tienen naturalezas verdaderas e inmutables:

  • Verdaderas: sus propiedades se pueden descubrir y demostrar; no son simples afirmaciones arbitrarias.
  • Inmutables: estas propiedades no cambian según lo que yo quiera pensar.

Puedo decidir si pienso en un triángulo. Pero, cuando entiendo su esencia, no puedo decidir libremente qué propiedades tiene. Por ejemplo, no puedo mantener que es un triángulo y negar que tiene tres lados.

Como las propiedades del triángulo no dependen de mi voluntad, Descartes concluye que no las he inventado libremente. Las descubro cuando examino su naturaleza. Esto no significa que haya demostrado que existe un triángulo material: significa que su contenido matemático no es arbitrario.

Ejemplo resuelto¿Qué demuestra una propiedad geométrica?

Considera esta afirmación:

«Los ángulos interiores de un triángulo suman dos ángulos rectos, es decir, 180°.»

La conclusión correcta es:

Cualquier triángulo de la geometría euclidiana tiene esta propiedad.

La conclusión incorrecta sería:

Por tanto, existe un triángulo fuera de mi mente.

¿Por qué es incorrecta? Porque la demostración establece una propiedad de la esencia del triángulo, no la existencia de un objeto triangular. Aunque no hubiera ningún triángulo material, la propiedad seguiría correspondiendo a la naturaleza del triángulo.

Ejemplo resueltoUn triángulo

Puedo entender qué es un triángulo y demostrar sus propiedades sin comprobar que haya ningún objeto triangular delante de mí.

Por tanto:

Conocer las propiedades de un triángulo no es lo mismo que demostrar que existe un objeto triangular.

Este ejemplo permite ver qué falta en el recorrido de Descartes: pasar del contenido del pensamiento a la existencia de cosas materiales fuera del pensamiento.

El argumento ontológico: ¿por qué Dios sería un caso excepcional?

En la Meditación V, Descartes presenta un argumento que parte de la idea de Dios como ser sumamente perfecto. Es un argumento a priori: no parte de la observación del mundo, sino del examen de esta idea.

Ser sumamente perfecto significa un ser que posee todas las perfecciones, sin ninguna carencia. Descartes considera que la existencia necesaria es una perfección.

La existencia necesaria no significa solo «existe ahora». Significa que Dios no puede no existir, que no depende de otro ser para existir y que su existencia es eterna. Según Descartes, no podemos separar esta existencia de su naturaleza.

Reconstrucción del argumento

Podemos ordenar el razonamiento así:

  1. Tengo la idea de Dios como ser sumamente perfecto.
  2. Un ser sumamente perfecto posee todas las perfecciones.
  3. La existencia necesaria es una perfección.
  4. Por tanto, la existencia necesaria pertenece a la esencia de Dios.
  5. En consecuencia, según Descartes, Dios existe necesariamente.

La negación produciría esta contradicción: afirmar un ser que tiene todas las perfecciones y, al mismo tiempo, afirmar que le falta una perfección.

La comparación con el triángulo tiene un límite importante: del triángulo deducimos propiedades geométricas, no su existencia efectiva. En cambio, Descartes sostiene que, en Dios, lo que deducimos de la esencia es precisamente la existencia necesaria.

¿Por qué pensar una cosa no basta para demostrar que existe?

El propio Descartes plantea esta dificultad. Puedo imaginar un caballo alado sin que haya caballos alados. Igualmente, pensar una montaña con un valle no demuestra que esta montaña exista.

La causa de la dificultad es que el pensamiento no crea, por sí solo, sus objetos. Por eso, del hecho de tener una idea no se sigue automáticamente la existencia de la cosa representada.

La respuesta de Descartes es que Dios no sería una ficción a la que añado existencia. Según él, cuando examino adecuadamente la idea de un ser sumamente perfecto, descubro que la existencia necesaria ya le pertenece. No es mi pensamiento el que obliga a Dios a existir; es la naturaleza divina la que me obliga a pensarlo como existente.

Hay que distinguir, pues:

  • Razonamiento insuficiente: «Pienso en una cosa; por tanto, esta cosa existe».
  • Razonamiento cartesiano: «Percibo que la existencia necesaria es inseparable de la esencia de Dios; por tanto, Dios existe».

Esta es la pretensión del argumento, no una prueba que debas aceptar sin discutir. El punto discutible es si el análisis de una esencia permite establecer la existencia efectiva de su objeto. Explicar a Descartes consiste en reconstruir este paso y mostrar por qué él lo considera justificado.

Dios no engañador y las percepciones claras y distintas

En este contexto, percibir no significa necesariamente ver con los ojos. También significa comprender con el entendimiento.

  • Una percepción es clara cuando su contenido se presenta de manera manifiesta a una mente atenta.
  • Es distinta cuando está bien delimitada y no se mezcla con otros contenidos que no comprendo adecuadamente.

Por tanto, una percepción clara y distinta no es una simple sensación de confianza. Descartes la presenta como una comprensión intelectual precisa y evidente.

¿Qué destaca la Meditación V sobre la certeza?

Descartes distingue dos situaciones:

  1. Mientras presto atención a una demostración clara y distinta, no puedo dudar de lo que comprendo.
  2. Cuando dejo de prestarle atención, puede volver la duda: ¿y si mi naturaleza me hiciera equivocarme incluso en lo que me parece evidente?

El conocimiento de un Dios no engañador elimina esta segunda duda. Como el Dios no engañador garantiza que lo que percibo realmente con claridad y distinción es verdadero, puedo conservar la certeza de una demostración después de dejar de examinarla, siempre que recuerde haberla comprendido clara y distintamente.

Esto no convierte cualquier recuerdo en verdadero ni me hace infalible. La garantía afecta a lo que he percibido realmente con claridad y distinción, no a cualquier cosa que me haya parecido convincente.

Ejemplo resueltoLectura resuelta de un pasaje

Tesis del pasaje

Según Descartes, Dios existe necesariamente porque la existencia necesaria pertenece a su esencia.

No se limita a afirmar que tenemos una idea de Dios. Afirma que el contenido de esta idea impide separar a Dios de la existencia.

Significado de las expresiones

Expresión Significado en el pasaje
Esencia de Dios La naturaleza de un ser sumamente perfecto.
Existencia Aquí, la existencia necesaria y eterna, no una existencia ocasional.
No se puede separar No se puede negar esta propiedad sin contradecir la naturaleza que se está considerando.

Por tanto, «no se puede separar» no significa simplemente que me cuesta imaginarlo de otra manera. Significa que, según Descartes, negar la existencia necesaria es incompatible con afirmar la perfección absoluta.

Ejemplo de comentario redactado

Descartes defiende que la existencia necesaria es inseparable de la esencia de Dios. Dios es concebido como un ser sumamente perfecto y, como la existencia necesaria es una perfección, no se le puede negar sin contradicción. La comparación con el triángulo muestra que algunas propiedades pertenecen necesariamente a una esencia. Sin embargo, conocer las propiedades del triángulo no demuestra que exista fuera de la mente. Dios sería el caso excepcional porque, según Descartes, la propiedad inseparable de su esencia es precisamente la existencia necesaria.

Los sentidos y el cuerpo: qué añade la Meditación VI

¿Para qué sirven los sentidos?

Según Descartes, la naturaleza nos ha dado estas sensaciones sobre todo para indicar a la mente qué es beneficioso y qué es perjudicial para el cuerpo. En esta función, normalmente indican correctamente: la sed nos empuja a beber cuando el cuerpo necesita agua; el dolor nos hace apartar la mano del fuego.

Consecuencia: los sentidos son guías prácticas fiables para conservar el cuerpo. En cambio, no nos hacen conocer con exactitud qué son los cuerpos: eso corresponde al entendimiento.

Otra fuente de error: no todo error viene del organismo. A menudo nos equivocamos porque juzgamos precipitadamente a partir de una sensación, por ejemplo cuando pensamos que en el fuego hay un calor semejante al que sentimos. Descartes distingue lo que concebimos claramente de los cuerpos, sus propiedades matemáticas (extensión, figura, movimiento), de las sensaciones de color, sonido o calor, que son oscuras y confusas. Por eso, demostrar que los cuerpos existen no equivale a demostrar que son tal como los percibimos: solo garantiza que tienen las propiedades que el entendimiento concibe claramente en ellos.

¿Por qué, a veces, engañan?

Una sensación depende de un movimiento de los nervios que llega al cerebro. El mismo movimiento produce siempre la misma sensación, y lo más útil es que produzca la que conviene a un cuerpo sano, que es el caso más frecuente.

Pero, cuando el cuerpo está enfermo, el mismo mecanismo puede dar una señal que perjudica. El ejemplo de Descartes es el hidrópico, una persona enferma de hidropesía (acumulación de líquido en el cuerpo): siente sed y desea beber, aunque beber le hará daño.

Descartes reconoce que aquí la naturaleza del cuerpo nos engaña realmente. Pero el error es excepcional y no contradice la bondad de Dios: es mejor un sistema que da la señal útil en la gran mayoría de los casos que un sistema que no nos guiara.

¿Cómo podemos evitar el error?

Como, en lo que es útil o nocivo para el cuerpo, los sentidos indican mucho más a menudo lo verdadero que lo falso, normalmente podemos evitar el error si combinamos tres recursos:

Recurso Qué aporta Ejemplo del hidrópico
Varios sentidos Contrastamos una señal con otras. La vista y el tacto muestran el cuerpo hinchado.
La memoria Conectamos el presente con lo que ya sabemos que pasó. Recuerda que, después de beber mucho, se encontró peor.
El entendimiento Conoce las causas del error y juzga. Entiende que, en un cuerpo enfermo, la sed puede ser una señal errónea, y decide no beber.

Con estos mismos recursos, Descartes distingue la vigilia del sueño: lo que percibo despierto se conecta, a través de la memoria, con el resto de mi vida; los sueños, no.

Límite: esta es una seguridad práctica, suficiente para vivir, no la certeza de una demostración clara y distinta. La prueba de la existencia de los cuerpos, también en la Meditación VI, la estudiaremos en la sesión siguiente.

Dos ejemplos más. Algunas personas a las que han amputado una pierna siguen sintiendo dolor en el pie que ya no tienen (el miembro fantasma). Los nervios que iban del pie al cerebro todavía están ahí. Si algo los mueve a medio camino, el cerebro recibe el mismo movimiento que si viniera del pie, y por eso siente dolor en el pie. Por eso, según Descartes, ni siquiera el dolor es del todo seguro. Otro ejemplo es un remo dentro del agua: a la vista parece roto, pero el tacto nos muestra que es recto. La memoria nos recuerda que, cuando lo sacamos del agua, siempre está entero. Así, contrastando sentidos y recordando, corregimos el error de la vista.

Ejemplo resueltoAcercar la mano al fuego

Cuando acercas demasiado la mano al fuego, sientes dolor y la retiras.

La explicación cartesiana separa dos cuestiones:

  • Utilidad de la sensación: el dolor te advierte de un perjuicio y favorece que protejas el cuerpo.
  • Conocimiento del objeto: el dolor no explica qué es físicamente el fuego ni implica que el fuego contenga una sensación semejante.

Como la función principal de los sentidos es orientar la conservación del ser humano, no debemos utilizarlos como si fueran una descripción exacta de la esencia de los cuerpos.

Ejemplo resueltoCómo se corrige un error de los sentidos

Por la noche, al fondo de un pasillo, ves una figura de pie junto a la puerta. Te parece una persona. Descartes diría que no hay que desconfiar de todo, sino usar tres recursos a la vez:

  • Varios sentidos sobre la misma cosa. Te acercas y la tocas: es ropa blanda y no se mueve. El tacto corrige lo que la vista, con poca luz, había sugerido.
  • La memoria. Recuerdas que esta tarde has colgado ahí el abrigo. La percepción de ahora encaja con lo que ya sabes de tu vida.
  • El entendimiento. Compara los datos y juzga: una persona se movería o respiraría; un abrigo colgado tiene exactamente esta forma. Es el entendimiento quien decide, no un sentido solo.

Descartes usa el mismo criterio para distinguir la vigilia del sueño: lo que percibo despierto se enlaza, con la memoria, con el resto de mi vida, y en el sueño esta conexión falla. Cuando sentidos, memoria y entendimiento concuerdan, no tengo motivos para dudar.

Ejemplo resueltoExplicación cartesiana

Hay que separar sentir dolor de juzgar dónde se origina.

La persona experimenta realmente dolor, pero de eso no se sigue que la mano todavía exista. Según la explicación de Descartes, una alteración en el recorrido corporal que transmite habitualmente la señal puede provocar la sensación que asociamos con aquella parte del cuerpo.

Consecuencia: una sensación puede ser real como experiencia y, al mismo tiempo, dar lugar a un juicio equivocado sobre el cuerpo. El caso muestra los límites de la información sensible; no obliga a Descartes a negar la existencia de todos los cuerpos.

Practica

Ponte a prueba

Tipo PAU

1Tipo PAU: de la esencia a la existencia

Lee este texto de práctica, adaptado de la Meditación V; no es una cita literal:

Aunque no hubiera ningún triángulo fuera de mi pensamiento, su esencia tendría propiedades determinadas que yo no podría modificar. En Dios, sin embargo, reconozco una propiedad diferente: la existencia necesaria. Como Dios es un ser sumamente perfecto y la existencia necesaria es una perfección, no puedo separarla de su esencia. No es mi pensamiento el que hace existir a Dios; según este razonamiento, es la necesidad de su naturaleza la que determina mi pensamiento.

a) Resumen — 2 puntos.

Explica las ideas principales del texto y cómo se relacionan entre sí, en 80 a 100 palabras.

b) Definiciones — 1 punto.

Explica, en 5 a 20 palabras cada una, el significado de «esencia» y «existencia necesaria».

c) Explicación — 3 puntos.

Explica el sentido de la afirmación «No es mi pensamiento el que hace existir a Dios» y las razones de Descartes para defenderla. Relaciónala con el argumento ontológico y con el ejemplo del triángulo.

d) Comparación — 2 puntos.

Compara la posición de Descartes con la de Hume ante esta afirmación: «Solo la experiencia nos puede mostrar que una cosa existe.» Aplica las ideas de ambos autores a la afirmación y termina con un contraste explícito.

e) Valoración personal — 2 puntos.

¿Estás de acuerdo con esta afirmación?

«Un análisis del concepto de una cosa no basta para demostrar que esa cosa existe fuera del pensamiento.»

Justifica tu posición, considera una posible objeción y responde a ella.

Muestra la solución

a) Resumen modelo

El texto contrapone el triángulo y Dios para distinguir esencia y existencia. Las propiedades del triángulo no dependen de la voluntad, pero conocerlas no demuestra que exista fuera del pensamiento. En cambio, Descartes considera que la existencia necesaria pertenece a la esencia de Dios, porque es sumamente perfecto y esta existencia es una perfección. Por eso concluye que Dios existe necesariamente. Finalmente, precisa que esta conclusión no atribuye un poder creador al pensamiento: según el argumento, el entendimiento reconoce una necesidad propia de la naturaleza divina.

Por qué funciona: identifica el contraste, reconstruye la razón de la conclusión y recoge la aclaración final. No añade una exposición general de Descartes que el texto no pide.

b) Definiciones modelo

  • Esencia: naturaleza de una cosa y conjunto de propiedades que le corresponden necesariamente.
  • Existencia necesaria: existencia que no puede faltar a un ser y que no depende de otro.

c) Explicación paso a paso

  1. Sentido de la afirmación: pensar una cosa no la produce. Descartes no quiere atribuir al pensamiento el poder de crear a Dios.
  2. Ejemplo matemático: el triángulo muestra que el entendimiento reconoce propiedades que no dependen de la voluntad.
  3. Límite del ejemplo: estas propiedades no demuestran que existan triángulos fuera de la mente.
  4. Caso divino: Descartes considera que la existencia necesaria es una propiedad esencial de Dios.
  5. Conclusión: no es una decisión del sujeto, sino una necesidad que, según él, el entendimiento descubre.

Respuesta modelo

La afirmación niega que el pensamiento sea la causa de la existencia de Dios. Descartes reconoce que podemos pensar cosas inexistentes; por tanto, tener una idea no basta, en general, para demostrar que su objeto existe.

El ejemplo del triángulo ayuda a explicar que el entendimiento puede descubrir propiedades necesarias que no ha inventado libremente. Sin embargo, demostrar estas propiedades no prueba la existencia de triángulos materiales. Descartes mantiene, pues, la distinción entre esencia y existencia.

El argumento ontológico presenta a Dios como un caso excepcional. Dios es un ser sumamente perfecto y, por eso, posee todas las perfecciones. Como la existencia necesaria es considerada una perfección, Descartes concluye que pertenece a la esencia divina. Negarla implicaría afirmar un ser que tiene todas las perfecciones y al mismo tiempo le falta una.

En consecuencia, Descartes defiende que la existencia divina no resulta de una decisión de quien piensa. Según él, el entendimiento reconoce que esta existencia es inseparable de la naturaleza de Dios. Este es el paso decisivo del argumento y también el punto que se puede discutir: si este análisis permite establecer una existencia efectiva.

d) Comparación modelo

Descartes no aceptaría la afirmación en todos los casos. Normalmente, conocer una esencia no demuestra que la cosa exista: las propiedades del triángulo no prueban que haya triángulos fuera de la mente. Pero en el caso de Dios sostiene que basta con el análisis de la idea. Tengo la idea de un ser sumamente perfecto; un ser así tiene todas las perfecciones; la existencia necesaria es una perfección; por tanto, Dios existe necesariamente. Además, mi propia existencia la conozco pensando (cogito), no por la experiencia de los sentidos.

Hume, en cambio, aceptaría la afirmación. Distingue las relaciones de ideas, como las verdades matemáticas, que se demuestran porque su contrario es contradictorio, de las cuestiones de hecho, que solo conocemos por la experiencia. Que una cosa exista es una cuestión de hecho: su contrario siempre se puede concebir sin contradicción. Por eso ningún análisis de una idea puede demostrar una existencia. Además, todas nuestras ideas derivan de impresiones: la idea de Dios la formamos aumentando sin límite cualidades que conocemos, como la bondad y la sabiduría.

Contraste: ambos aceptan que conocer el triángulo no demuestra que exista. La diferencia es Dios: para Descartes, es la excepción en la que la esencia incluye la existencia; para Hume, no hay ninguna excepción, y la existencia de Dios no se puede demostrar a priori a partir de su idea.

Por qué funciona: caracteriza a los dos autores, esboza una prueba cartesiana de Dios, los aplica a la misma afirmación y termina con un contraste explícito.

e) Valoración personal modelo

Estoy de acuerdo con la afirmación porque un análisis conceptual explica qué es una cosa, pero no parece establecer, por sí solo, que exista fuera del pensamiento. Por ejemplo, entender las propiedades de un triángulo no demuestra que exista un objeto triangular material.

Una objeción es que Dios sería un caso excepcional: si la existencia necesaria pertenece a su esencia, negarla produciría una contradicción. Esta es la respuesta de Descartes y no se puede reducir a la idea de que cualquier cosa imaginada existe.

Aun así, considero que todavía se debe justificar el paso entre el concepto y el ser existente. Que un concepto incluya una propiedad no demuestra automáticamente que tenga un objeto real. Por tanto, el argumento ontológico necesita mostrar por qué, en este caso, la necesidad conceptual permite establecer una existencia efectiva.

En la valoración personal, también puedes defender otra posición. Lo que importa es justificarla y responder a una dificultad, no coincidir con esta respuesta modelo.